El Banco Central Europeo, una de las instituciones que propaga más ideología en el continente, da muestra de su pensamiento con el tratamiento de sus empleados. De las 2.344 personas que trabajan en la nueva sede de Francfort, inaugurada oficialmente ayer y que ha costado más de 1.200 millones de euros, superando en más de 400 millones el presupuesto inicial, casi la mitad, concretamente 1.044 tienen contratos temporales de duración definida, según ha denunciado el periódico económico alemán Handelsblatt, poco sospechoso de izquierdista.

Si ayer, con motivo de la inauguración, cerca de 10.000 activistas contrarios a la política de austeridad que ha reclamado siempre la entidad que preside Mario Draghi, hubo serios altercados de orden público y se necesitaron 8.000 policías para defender el orden público en Francfort, la rebelión de los empleados sería el segundo acto, si se mantiene un régimen laboral abusivo como el que denuncia el periódico alemán.

El Handelsblatt sostiene que además del intolerable abuso de los contratos temporales, el BCE ejerce una fuerte presión jerárquica sobre los trabajadores, que tienen exceso de trabajo y se ven obligados a realizar muchas horas extraordinarias sin poder cobrarlas. Apunta el diario económico alemán que una encuesta realizada por delegados sindicales el año pasado mostraba que un tercio de los empleados se quejaba del estrés al que están sometidos, y otro tercio de agotamiento.

El Bundesbank, con una plantilla de 10.000 empleados, cuatro veces más que el BCE, sólo tiene 150 contratados temporales

El hecho de que casi la mitad de los trabajadores no tengan un contrato indefinido impide a aquellos protestar adecuadamente las condiciones laborales. “Los jefes saben que harás tu trabajo y lo terminarás en plazo. Esta es la norma, lo tomas o lo dejas”, asegura en el reportajes del diario un trabajador anónimo.

Sorprende que una institución del calado del BCE y situada en Alemania abuse de esta manera, cuando en los bancos centrales de los países miembros las condiciones laborales están entre las mejores. En el Bundesbank, el banco central de Alemania, solamente tiene en plantilla algo menos de 150 empleados, entre un total que supera los 10.000. En el Banco de España, con una plantilla cercana a las 2.700 personas, los contratos temporales son testimoniales. Las malas condiciones de trabajo alientan a la sindicación de los empleados, y cerca del 40% lo han hecho ya a Ipso, el sindicato propio de la entidad.

El Banco Central Europeo no está sometido a la jurisdicción laboral alemana en sentido estricto, gozando de mucha libertad normativa al igual que otras instituciones europeas. La institución ha señalado que este año pretende tomar el pulso directamente al sentir de los empleados sobre las condiciones de trabajo. El sindicato Ipso está reclamando más democracia interna y transparencia en la política de recursos humanos.

 

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