Hola soy una joven trabajadora social de 23 años, aún no he ejercido como tal ya que actualmente el ámbito laboral no nos da la oportunidad de hacerlo a aquellas personas que carecemos de experiencia laboral. Es por ello que muchos y muchas decidimos invertir nuestro tiempo y dinero en prepararnos unas oposiciones para poder acceder al empleo público, donde ahí, aunque cuenten tus méritos laborales, tienes la oportunidad de empezar tu labor profesional con un mayor índice de igualdad que al resto de profesionales pese a sus años previos de experiencia.

Pues bien, ayer acudí a mi primer examen de oposiciones de Trabajo Social de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha en Toledo. Una convocatoria que no se producía desde el año 2010, de ahí la evidencia de la gran cantidad de promociones que fueron a dicho evento. Como es normal en este tipo de actos había gente que llevaba preparándose las oposiciones un año o incluso más tiempo, como es mi caso; y por otro lado, gente que solo se había mirado “cuatro” cosas y que iban para probar suerte. Y efectivamente, la suerte se puso de ese lado.

El examen, supuestamente, empezaba a las 11.00 de la mañana pero no comenzó hasta casi media hora después, lo cual hizo que se incrementasen aún más mis nervios. Transcurridos unos 40 minutos y una vez analizadas las 95 preguntas tipo test, con 4 opciones y a elegir 1 correcta, pensé si lo que estaba haciendo realmente era un examen para ejercer como trabajadora social. La mayoría de las preguntas se centraron en temas irrelevantes y poco prácticos para nuestro ejercicio profesional, apenas había cuestiones relacionadas con los ámbitos realmente importantes de nuestra profesión como son los relacionados con menores, personas mayores, personas con discapacidad y sobre todo, la base fundamental de todo esto, la Ley de Servicios Sociales 14/2010 del 16 de Diciembre de Castilla La Mancha.

Cuando salí del examen estaba algo desconcertada y pensando que era la única que veía el examen como una estafa después de un año estudiando y acudiendo mes tras mes a una academia preparatoria, la cual, he de decir, no era nada barata. Mi sorpresa fue que todo el mundo pensaba exactamente igual que yo, a excepción del colectivo de personas que apenas había estudiado y que, a ellos sí les había beneficiado este tipo de examen.

No llego a entender cómo hoy en día se producen este tipo de actuaciones. Pero sí, está claro que estamos inmersos en una sociedad donde se premia al más vago en lugar de a aquellas personas que de verdad han dedicado su esfuerzo en aprender y poder acceder a este puesto de trabajo, no han tratado de evaluar capacidades para elegir a los mejores en beneficio de los ciudadanos, solo de eliminar al máximo de gente por su propia comodidad despreciando a aquellos opositores que se han sacrificado y esforzado, jugando con su tiempo e ilusiones y, en definitiva con su futuro.

Pese a la injusticia y la negatividad del asunto, al ser mis primeras oposiciones y aún ser joven, todo esto me ha servido como una experiencia más, ya que he aprendido muchísimos conocimientos sobre mi ámbito profesional, lo cual me ha dado seguridad para futuros empleos y para fundamentar las bases de la actuación del Trabajo Social. Lo triste es que existen muchos padres y madres de familia que se jugaban su puesto de trabajo en este examen y que para ellos no les será tan fácil de asimilar lo sucedido.

 

 

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